Las micotoxinas rara vez aparecen solas: por qué la protección de los piensos debe ser de amplio espectro
Cuando los agricultores piensan en las micotoxinas, lo primero que les preocupa suele ser la aflatoxina. Esto es comprensible, ya que las aflatoxinas son muy conocidas, han sido objeto de numerosas investigaciones y están estrechamente relacionadas con graves problemas de salud y de producción.
Sin embargo, en la producción real de piensos, el riesgo de micotoxinas rara vez se limita a una sola toxina.
Los piensos modernos suelen elaborarse a partir de varias materias primas, como el maíz, el trigo, la cebada, la harina de soja y otros ingredientes de origen vegetal. Cada uno de estos ingredientes puede presentar un riesgo diferente de micotoxinas, dependiendo de las condiciones meteorológicas, la calidad de la cosecha, las condiciones de almacenamiento y el origen de la materia prima.
Por eso es fundamental adoptar un enfoque más amplio para el control de las micotoxinas.
Puede haber más de una micotoxina presente
Los piensos pueden contener diferentes grupos de micotoxinas al mismo tiempo, entre ellos:
- Aflatoxinas
- Desoxinivalenol — DON
- Zearalenona — ZEN
- Fumonisinas
- Ocratoxina A — OTA
- Las toxinas T-2 y HT-2
Cada una de estas micotoxinas afecta a los animales de forma diferente. Algunas afectan principalmente al hígado, mientras que otras pueden reducir el consumo de pienso, dañar el tracto intestinal, alterar el sistema inmunitario o influir en la reproducción.
El verdadero reto radica en que los animales pueden estar expuestos a varias micotoxinas a la vez. Aunque el nivel de cada toxina por separado no sea extremadamente alto, su efecto combinado puede suponer un estrés para el animal y reducir su rendimiento.
Por qué no basta con centrarse únicamente en la aflatoxina
Muchosaglutinantes de micotoxinastradicionales están diseñados principalmente para aglutinar las aflatoxinas. Aunque esto puede resultar útil en situaciones en las que las aflatoxinas son el principal problema, es posible que no ofrezca una protección suficiente cuando también hay otras micotoxinas presentes.
Esto es especialmente importante porque las distintas micotoxinas tienen estructuras químicas diferentes. Un producto que funciona bien contra una toxina no tiene por qué funcionar igual de bien contra todas las demás.
Por ese motivo, el control de las micotoxinas no debe basarse únicamente en un único parámetro o en una sola toxina. Una buena estrategia debe tener en cuenta el perfil de riesgo general del pienso y la sensibilidad de las especies animales.
El coste oculto de la exposición a múltiples micotoxinas
Los problemas relacionados con las micotoxinas no siempre se manifiestan como brotes repentinos de enfermedad. En muchos casos, los primeros síntomas son sutiles y fáciles de pasar por alto.
Los productores pueden observar lo siguiente:
- disminución del consumo de pienso
- peor conversión alimenticia
- crecimiento más lento
- diferencias en el peso corporal
- un sistema inmunitario más débil
- más problemas digestivos
- peores resultados reproductivos
- menor eficiencia general de la producción
Estos cambios pueden deberse a múltiples causas, por lo que a veces se subestima el riesgo de micotoxinas. Sin embargo, cuando la calidad del pienso, las condiciones de almacenamiento o el origen de la materia prima son dudosos, siempre se debe tener en cuenta la posibilidad de que las micotoxinas sean un factor que contribuya a ello.
Qué debe incluir una estrategia de amplio espectro
Una gestión eficaz de las micotoxinas comienza antes de que el pienso llegue al animal.
Un enfoque integral debería incluir:
- selección cuidadosa de las materias primas
- almacenamiento adecuado y control de la humedad
- análisis periódicos de los ingredientes de alto riesgo
- una buena higiene en las zonas de almacenamiento de piensos
- seguimiento del rendimiento de los animales
- el uso de un producto fiable para el control de micotoxinas
Un producto contra las micotoxinas de amplio espectro debe estar diseñado no solo para fijar las toxinas en el tracto digestivo, sino también para ayudar al animal a sobrellevar el estrés relacionado con las toxinas.
Por eso, las soluciones modernas suelen combinar componentes minerales con ingredientes funcionales adicionales, como componentes de la pared celular de la levadura, ingredientes que refuerzan el sistema inmunitario y extractos botánicos que favorecen el buen funcionamiento del hígado.
Proteger al animal, no solo el pienso
El objetivo del control de las micotoxinas no es solo mejorar la calidad del pienso sobre el papel. El verdadero objetivo es reducir el impacto biológico de las micotoxinas en el organismo del animal.
Un buen programa de gestión de micotoxinas ayuda a proteger:
- salud intestinal
- función hepática
- respuesta inmunitaria
- aprovechamiento de los nutrientes
- resultados de crecimiento
- eficiencia reproductiva
- rentabilidad global de la explotación agrícola
Cuando los animales están mejor protegidos frente al estrés causado por las micotoxinas, pueden aprovechar el pienso de forma más eficiente y desarrollar su potencial productivo de manera más constante.
Reflexiones finales
El riesgo de micotoxinas nunca debe analizarse centrándose únicamente en una sola toxina. La aflatoxina es importante, pero solo es una parte de un problema mucho más amplio.
En la producción práctica de piensos, pueden estar presentes varias micotoxinas al mismo tiempo, y sus efectos combinados pueden mermar la salud, el rendimiento y la rentabilidad de los animales.
Por eso, un enfoque de amplio espectro y basado en la evidencia constituye la mejor base para la gestión moderna de las micotoxinas.
Mediante la combinación de un buen control de las materias primas, un almacenamiento adecuado, un seguimiento periódico y la solución adecuada para el control de las micotoxinas, los productores pueden reducir el riesgo y contribuir a que los animales estén más sanos y sean más productivos.