Consejos prácticos para un engorde satisfactorio de los pavos
Para criar pavos con éxito es necesario contar con una buena planificación, unas condiciones de alojamiento adecuadas, una alimentación equilibrada y una gestión cuidadosa durante cada etapa de crecimiento. En comparación con los pollos, los pavos jóvenes son más sensibles durante las primeras semanas de vida y requieren una atención especial, sobre todo en lo que respecta a la temperatura, la ventilación, la higiene y la calidad del pienso.
El engorde de pavos se puede dividir, en general, en dos fases principales:
- Período de cría con calefacción: desde pollitos de un día hasta las 4-5 semanas de edad
- Período de crecimiento y acabado sin calefacción adicional: desde las 4-5 semanas de edad hasta el final del engorde
Condiciones de alojamiento para pavos jóvenes
Las instalaciones destinadas a la cría de pavos jóvenes deben estar secas, limpias, bien ventiladas y protegidas de cambios bruscos de temperatura. Además, deben contar con una iluminación adecuada, una humedad del aire adecuada y medidas de bioseguridad que impidan el acceso de personas no autorizadas, animales domésticos, aves silvestres y otros posibles portadores de enfermedades.
La superficie disponible es uno de los factores clave que influye directamente en el rendimiento del crecimiento, la uniformidad de la manada y el estado de salud general. Durante las primeras cuatro semanas, normalmente se pueden alojar hasta 12 pavitos por m² en la zona de cría. Posteriormente, la densidad de población debe ajustarse en función del peso corporal final previsto.
Como norma general, la densidad de población final no debe superar:
- 34 kg de peso vivo por m² en sistemas de producción intensiva
- 25 kg de peso vivo por m² en sistemas extensivos o semiintensivos
La falta de espacio puede provocar rápidamente que la cama se humedezca, un aumento de la humedad, una mala calidad del aire, un crecimiento más lento, un peso corporal desigual y una mayor mortalidad. El hacinamiento también puede aumentar el riesgo de picoteo de plumas y canibalismo, lo que puede convertirse en un grave problema de bienestar y gestión.
Control de la temperatura
Los pavitos necesitan temperaturas más altas que los pollos de engorde durante los primeros días de vida. Por lo general, es necesario proporcionarles calefacción durante las primeras 4-5 semanas.
Durante la primera semana, la temperatura bajo la criadora debe situarse entre 35 y 38 °C, mientras que la temperatura ambiente debe rondar los 24-27 °C. A partir de entonces, la temperatura puede reducirse gradualmente en unos 3 °C por semana, hasta alcanzar aproximadamente los 20-22 °C en la sexta semana.
En ese momento, los pavos suelen poder mantenerse a temperatura ambiente, siempre que el local esté seco, bien ventilado y protegido de las corrientes de aire.
Ventilación y calidad del aire
La ventilación cobra cada vez más importancia a medida que los pavos crecen. Las aves de mayor tamaño generan más humedad, polvo y gases nocivos, por lo que es necesario controlar cuidadosamente el suministro de aire fresco.
Una buena ventilación ayuda a eliminar el exceso de humedad, el amoníaco y el polvo, al tiempo que favorece la salud respiratoria y mejora el rendimiento en el crecimiento.
Entre las recomendaciones sobre ventilación se incluyen:
- Para pollitos de un día: aproximadamente 3 m³ de aire por hora por cada 10 aves
- Para pavos adultos: aproximadamente entre 5 y 7,5 m³ de aire por hora por kg de peso corporal
Las necesidades de aire fresco también pueden estar relacionadas con el consumo de pienso. A modo de referencia aproximada, por cada kilo de pienso consumido al día, los pavos necesitan entre 70 y 90 m³ de aire fresco por hora.
Cuando se utiliza ventilación mecánica, las entradas de aire deben estar correctamente dimensionadas para garantizar un suministro uniforme de aire fresco sin provocar corrientes de aire.
Gestión de residuos
La calidad del lecho influye considerablemente en el bienestar, la higiene y la salud de las aves. Entre los materiales adecuados para el lecho se incluyen las virutas de madera blandas sin tratar, la paja de trigo o centeno, las cáscaras de girasol, las cáscaras de calabaza y otros materiales similares con buena capacidad de absorción de la humedad.
La cama debe estar siempre seca, limpia y en condiciones seguras. Nunca se deben utilizar materiales podridos, enmohecidos o contaminados con productos químicos, ya que pueden afectar negativamente a la salud y al rendimiento de las aves.
Por regla general, se necesitan unos 8,5 kg de virutas de madera o paja por metro cuadrado de superficie.
Campos de tiro al aire libre y refugios
En los sistemas extensivos o semiintensivos, los pavos también pueden tener acceso a espacios al aire libre, como pastos, huertos, praderas o zonas con matorrales bajos.
A la hora de elegir una zona al aire libre, se debe dar preferencia a terrenos soleados y con buen drenaje, a ser posible con suelo arenoso o calizo. Sin embargo, las zonas de sombra también son importantes, ya que los pavos necesitan protegerse de la luz solar intensa, el viento, la lluvia y los depredadores.
Los árboles, los arbustos, los setos, los muros de piedra o los simples refugios pueden proporcionar a las aves sombra, protección y una mayor sensación de seguridad. Si se utiliza una valla alrededor del recinto, los árboles no deben colocarse demasiado cerca de ella, ya que los pavos podrían utilizarlos para saltarla.
La alimentación durante el engorde del pavo
Una alimentación adecuada es uno de los factores más importantes para el éxito de la cría de pavos. Los pavos tienen unas necesidades nutricionales elevadas, especialmente durante las primeras etapas de crecimiento, cuando el desarrollo muscular es más intenso.
Un pavo puede consumir unos 250 g de pienso al día, dependiendo de su edad, peso corporal, sistema de producción y composición del pienso.
Un programa de alimentación bien estructurado debe adaptarse a las etapas de crecimiento del ave:
- Fase inicial: hasta las 4 semanas de edad, con un contenido proteico aproximado del 28 %
- Fase de crecimiento: de la semana 4 a la semana 8, con un contenido proteico aproximado del 24 %
- Fase de desarrollo: de la semana 8 a la semana 14
- Fase de acabado: desde la semana 14 hasta el final del engorde, con un contenido proteico aproximado del 16 %
Los niveles de proteínas deben reducirse gradualmente a medida que las aves crecen, mientras que la energía, los aminoácidos, los minerales y las vitaminas deben mantenerse en un equilibrio adecuado. Esto contribuye a un crecimiento eficiente, a un desarrollo óseo sólido y a un buen peso corporal final.
Reflexiones finales
El éxito en el engorde de pavos depende de la combinación de unas buenas instalaciones, un control adecuado de la temperatura, una ventilación eficaz, un lecho seco, espacio suficiente y un programa de alimentación equilibrado. Cada uno de estos factores desempeña un papel importante en el bienestar de las aves, la uniformidad de la manada y los resultados de producción.
Mediante una gestión cuidadosa del entorno y el uso de piensos adaptados a cada fase de crecimiento, los productores pueden conseguir manadas más sanas, un mejor rendimiento y resultados de producción más predecibles.
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