Por qué el control de las micotoxinas debe comenzar antes de que aparezcan los síntomas
Las micotoxinas constituyen uno de los riesgos más preocupantes en la nutrición animal, ya que sus efectos no siempre son visibles a primera vista. En muchos casos, los animales pueden haber estado expuestos a piensos contaminados mucho antes de que aparezcan síntomas clínicos evidentes. Para cuando el ganadero se da cuenta de una disminución en el consumo de pienso, un crecimiento más lento, problemas reproductivos, trastornos digestivos o una mayor susceptibilidad a las enfermedades, es posible que las pérdidas de producción ya hayan comenzado.
Por eso,el control de las micotoxinasno debe considerarse únicamente como una respuesta a problemas visibles, sino que debe formar parte de una estrategia alimentaria preventiva.
El impacto silencioso de las micotoxinas
Las micotoxinas son compuestos tóxicos producidos por ciertos mohos y pueden contaminar los cereales y los ingredientes de los piensos tanto en el campo como durante el almacenamiento. Aunque el pienso tenga un aspecto normal, puede seguir habiendo contaminación. La FAO destaca que las micotoxinas siguen siendo un problema constante en las cadenas alimentarias y de piensos, a pesar de las buenas prácticas agrícolas, de almacenamiento y de distribución, lo que tiene consecuencias para la salud animal, la productividad y el comercio.
Uno de los mayores retos es que las micotoxinas suelen actuar de forma silenciosa. A niveles bajos o moderados, es posible que no provoquen síntomas graves de forma inmediata, pero pueden afectar a la digestión de los nutrientes, al metabolismo, a la inmunidad y al rendimiento general de los animales. Diversos estudios científicos indican que incluso concentraciones más bajas pueden alterar la digestión, la absorción y las funciones fisiológicas en los animales destinados al consumo.
En la práctica, esto significa que los animales pueden seguir alimentándose, creciendo y produciendo, pero no a su máximo potencial. El resultado puede ser una peor conversión alimenticia, un crecimiento irregular, un sistema inmunitario más débil, un menor rendimiento reproductivo o una mayor sensibilidad a otras enfermedades.
Esperar a que aparezcan los síntomas puede salir caro
Los síntomas visibles suelen ser la señal final, no la primera advertencia. Cuando los signos clínicos se hacen evidentes, el animal suele llevar ya algún tiempo sometido a estrés. Esto es especialmente importante en la producción intensiva, donde incluso pequeñas caídas en el rendimiento pueden tener un impacto económico considerable.
Además, la exposición a las micotoxinas rara vez se limita a una sola toxina. Los ingredientes de los piensos pueden contener varias micotoxinas al mismo tiempo, y sus efectos combinados pueden ser más difíciles de predecir. Por eso no basta con basarse únicamente en la calidad visual del pienso o esperar a que aparezcan los síntomas.
El uso preventivo de un producto para el control de micotoxinas puede ayudar a reducir el riesgo antes de que las pérdidas de rendimiento se hagan evidentes. Los agentes adsorbentes de micotoxinas se utilizan para reducir la exposición al disminuir la biodisponibilidad de las toxinas en el tracto gastrointestinal, lo que puede reducir su absorción y distribución a la sangre y a los órganos diana.
Cuándo tiene sentido el uso preventivo
Es especialmente importante adoptar un enfoque preventivo durante los periodos de alto riesgo, como tras una cosecha húmeda, en condiciones de almacenamiento cálidas y húmedas, cuando se utilizan materias primas de origen incierto o al cambiar de proveedor. También se recomienda cuando los resultados de la producción son irregulares sin que haya una razón evidente.
Los productos para el control de micotoxinas no deben sustituir a un buen control de las materias primas, un almacenamiento adecuado, la ventilación, la gestión de la humedad y los análisis de laboratorio. Por el contrario, deben utilizarse como una medida de seguridad adicional dentro de un programa completo de gestión de riesgos relacionados con las micotoxinas.
La prevención protege el rendimiento
El objetivo no es solo evitar que la enfermedad se manifieste de forma visible. El objetivo es proteger el rendimiento, la eficiencia alimentaria, la inmunidad y la rentabilidad. No es necesario que los animales presenten síntomas graves para que las micotoxinas tengan un impacto económico.
Una estrategia de control de micotoxinas bien diseñada ayuda a los productores a actuar antes de que los problemas se agraven. Los materiales técnicos de Inberg también hacen hincapié en la importancia de combinar una gran capacidad de fijación con un apoyo biológico específico, como componentes que refuerzan el sistema inmunitario y protegen el hígado, como parte de un enfoque más amplio de la gestión del riesgo de micotoxinas.
En la gestión de las micotoxinas, la prevención no supone un coste adicional, sino que es una forma de proteger el valor total del pienso, la salud de los animales y los resultados de producción.