ensayos in vitro e in vivo

Por qué los productos relacionados con las micotoxinas deben estar respaldados por ensayos in vitro e in vivo validados

El mercado ofrece numerosos productos para el control de las micotoxinas, pero no todos cuentan con el mismo nivel de evidencia científica. Algunos productos se basan principalmente en afirmaciones generales, mientras que otros están respaldados por ensayos de laboratorio y en animales que demuestran su eficacia en condiciones controladas y prácticas.

A la hora de elegir un producto para el control de micotoxinas, una de las preguntas más importantes es muy sencilla: ¿se ha validado adecuadamente su eficacia?

Por qué son importantes las pruebas in vitro

Los ensayos in vitro suelen ser el primer paso para evaluar unproducto contra las micotoxinas. Estos ensayos se realizan en condiciones de laboratorio controladas y ayudan a determinar la capacidad de un producto para fijarse a micotoxinas específicas o reducir su disponibilidad.

Un buen ensayo in vitro no debe limitarse a demostrar que un producto es capaz de fijarse a una toxina en una sola condición. Debe evaluar su comportamiento en condiciones que simulen el tracto digestivo, incluyendo diferentes valores de pH y, a ser posible, el comportamiento de adsorción y desorción. Esto es importante porque un producto que se fija a una toxina en una parte del tracto digestivo puede liberarla posteriormente si la unión no es estable.

Investigaciones recientes confirman que los ensayos in vitro resultan útiles como herramienta de cribado inicial y pueden aportar información sobre los mecanismos de adsorción, pero también ponen de relieve que su eficacia depende del tipo de micotoxina, del adsorbente, de la dosis y de las condiciones de pH.

Por qué los resultados in vitro no son suficientes

Aunque los ensayos in vitro son importantes, no pueden reproducir por completo lo que ocurre en el interior de un animal vivo. El tracto gastrointestinal es dinámico. La composición del pienso, la especie animal, la edad, el estado de salud, la velocidad de tránsito, la microbiota y las condiciones digestivas pueden influir en el resultado final.

Por eso son esenciales los ensayos in vivo. Los ensayos in vivo permiten comprobar si el producto funciona en animales reales, en condiciones prácticas de alimentación. Permiten a los investigadores medir parámetros que los ensayos de laboratorio no pueden confirmar por completo, como el aumento de peso corporal, la conversión alimenticia, la salud de los órganos, la respuesta inmunitaria, los residuos de toxinas y la relevancia biológica general.

Las directrices de la EFSA relativas a los productos destinados a reducir la contaminación por micotoxinas en los piensos establecen que su eficacia debe demostrarse in vivo, normalmente mediante estudios a corto plazo en las especies diana pertinentes.

Los productos homologados ofrecen una protección más fiable

Un producto puede mostrar buenos resultados de fijación en una sencilla prueba de laboratorio, pero eso no significa automáticamente que vaya a proteger a los animales en la práctica. Algunos fijadores son eficaces principalmente contra las aflatoxinas, mientras que su efecto sobre otras micotoxinas puede ser limitado. Otros pueden requerir condiciones específicas para funcionar correctamente.

Las evaluaciones científicas también demuestran que ningún material por sí solo resulta igualmente eficaz contra todas las micotoxinas, y que se necesitan más estudios in vivo para confirmar la eficacia, la seguridad y la compatibilidad nutricional en condiciones prácticas de alimentación.

Por eso, las afirmaciones sobre el amplio espectro de acción deben estar siempre respaldadas por pruebas. Un producto fiable debe indicar claramente contra qué micotoxinas actúa, en qué dosis, en qué condiciones de ensayo y con qué resultados.

El posicionamiento técnico interno de Inberg respecto a Mycostop hace hincapié precisamente en este punto: las afirmaciones contundentes sobre el producto deben estar respaldadas por validaciones in vitro e in vivo, ya que las afirmaciones generales sin fundamento tienen una credibilidad limitada a largo plazo.

Lo que deberían preguntar los agricultores y los productores de piensos

Antes de elegir un producto contra las micotoxinas, conviene preguntarse lo siguiente:

  • ¿Se ha probado el producto únicamente in vitro o también in vivo?
  • ¿Qué micotoxinas se incluyeron en los análisis?
  • ¿Se realizaron los ensayos en condiciones adecuadas de pH y digestión?
  • ¿Se incluyeron las especies animales objetivo?
  • ¿Los resultados se basan en parámetros de rendimiento, salud, tejido o residuos?
  • ¿Son realistas las afirmaciones sobre la composición del producto?

Estas preguntas ayudan a distinguir entre las afirmaciones publicitarias y los resultados demostrados.

Las pruebas generan confianza

El control de las micotoxinas es demasiado importante como para basarse únicamente en promesas. Los fabricantes de piensos y los ganaderos necesitan productos que sean técnicamente fiables, estén respaldados científicamente y tengan relevancia práctica.

Los ensayos in vitro validados muestran cómo se comporta un producto en condiciones controladas. Los ensayos in vivo validados muestran si ese rendimiento se traduce en resultados reales en la producción animal.

En conjunto, aportan las pruebas necesarias para generar confianza, y la confianza es fundamental cuando están en juego la salud de los animales, su rendimiento y la rentabilidad.